De Frente al Túnel
Al llegar a mi primer túnel entre las cordilleras de los Andes, _reconcentrado_ pues nunca había atravesado un túnel, no advertía lo que se experimentaba, así que tenía que pensar cómo hacer, me acerco a su enorme boca que aparenta simular engullir a cada vehículo que se atreva a exponerse a sus entrañas, entelequia de dos cabezas que engulle y expele, en este evento quiero ser su trago más margo. En otra etapa de mi vida, cuando eso ocurra jamás volveré a ser como antes, ya tendría la prueba de haber logrado, me auto motivo y dejo que fluya la adrenalina.
Me alejo de la entrada con la bici para dejar en cambio liviano y así lograr un impulso mayor, la RP7, no tiene banquina y menos dentro del túnel, de encontrarme en medio de el y sucediera un cruce de vehículos no tendría opción de esquivarlos.
De frente al túnel en prueba de luces y en su potencia máxima para conseguir ser lo mas visible; los reflectores del túnel se tomaron un descanso, la asiduidad de vehículos era de unos cinco a diez minutos que pasaban dos a tres vehículos de gran porte y entre ellos otro de menor por lo que tenía tiempo para atravesar mis primeros veintitrés metros de túnel, entrambos lados no desatiendo movimiento una curva en frente impide ver distancia a causa de las piedras de la cordillera; aumento la velocidad a unos diez kilómetros, quince, veinte, de pronto una tenebrosidad me invade y quedamos las luces de mi bici y yo mirando una pequeña luz que me servía de faro en medio de la tormenta. Acecho vagamente la forma de su estirada pared intestinal, de frente al otear inclino la mirada detrás mío y su gran boca se va cerrando como no atraer más vehículos para engullir, vuelvo la mirada por detrás mío y todo parece que no se ha saciado, un vehículo de gran porte cargado a tope viene roncando ese gran motor; de veintidós kilómetros de repente bajó a unos quince kilómetros el viento sopla tan fuerte dentro del túnel que me desconcertó y los primeros signos de angustia subían por mi estómago, el peso de la bici se duplicaba y la falta de oxígeno pasa factura a mis piernas que me obliga a duplicar esfuerzo para mantener los quince kilómetros por hora; de pronto, se alivia el aire y podía verse abrir la gran boca del túnel del otro lado de la cordillera, a metros de alejarme me encosto a mi derecha y el pedregullo me frena por completo y desequilibrado me dejo caer para oxigenarme y no dejar pasar esa sensación de gloria por haber logrado, levanto la cabeza mientras veo como es expulsado ese gran camión que se aproximaba, se podía notar que no era su primer túnel, circulaba a alta velocidad como si no existiera la posibilidad de encontrarse con alguien dentro del túnel. ¿Qué fue esa sensación? _hasta hoy ignorada_.
Al curiosear el panorama y por la dirección del viento entendí que el túnel hacía de embudo dejando pasar las ráfagas de viento que por la percepción serian de unos 30kilometros por hora, por menor que nunca había leído ni escuchado antes en mi pesquisa sobre el cruce de los Andes en bici.
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